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Te cuento sobre mi pasado

Actualizado: 3 jul 2023

Durante muchos años me sentí atrapada en un círculo del que me costó salir, y que se cobró parte de mi salud. Hasta hace 9 años, vivía presa... de una alimentación que claramente me hizo mal. ¿Sabés qué comía yo en una semana típica?

Pan del supermercado (que para mí era sano porque era "marroncito") Queso untable del supermercado (descremado, obvio!!) Mermelada "light" (llena de edulcorantes) Pizza y pastas con harina blanca Frituras de origen comercial Hamburguesas (envasadas) con aderezos artificiales Alfajores Dulce de leche Galletitas Snacks artificiales Postres llenos de azúcar etc, etc... Mis amigos de toda la vida y mi familia no pueden creer el cambio que hice. Y sobre todo, que nunca más volví a lo de antes (aun me acuerdo cuando alguno que otro me decía "es una moda, ya se te va a pasar"). ¿En ese entonces tenía muchos kilos de más? La verdad, nunca tuve problemas de sobrepeso. El daño no se "veía" desde afuera. ¿Transité alguna enfermedad crítica? Gracias a Dios, no. Fui muy afortunada. ¿Entonces, para qué cambié? La mayoría de los seres humanos necesitamos llegar a instancias críticas para hacer cambios de fondo. Y son muy pocas las personas que llegan a esas situaciones. En paralelo, el 99% de los mortales andamos por la vida adaptados a una situación de salud mediocre que se torna crónica y que tendemos a normalizar. ¿A mí qué me pasaba? Dolores de cabeza frecuentes, contracturas, alergias, erupciones, aftas, resfríos recurrentes, infamación abdominal, problemas digestivos, cansancio permanente, falta de concentración y... el broche de oro: Tiroiditis de Hashimoto. ¿Qué me sucedió cuando cambié de alimentación? Remitieron la mayoría de los síntomas y, mi problema de tiroides, comenzó a mejorar a punto tal que me han disminuido la dosis de medicación de manera progresiva. ¿Cómo lo logré? A partir de escuchar las señales de mi cuerpo y entender que lo anterior ya no debía continuar. Estudié por mi cuenta, experimenté y cambié mis hábitos gracias a constancia y método. La motivación la encontré dentro mío porque hice sola este camino, pero siempre pienso que hubiera sido mucho más fácil recorrerlo con el acompañamiento adecuado. Siento que lo vivido me preparó para mi propósito de hoy, que es ayudar a otras personas que quieran recorrer este camino. Si te resuena algo de mi testimonio, contá conmigo. Si yo pude, vos podés. Gracias por leerme, Vero

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